domingo, 31 de julio de 2016

Alcanzando a Sirius


Sabes que sí, y por algún motivo también sé que en el fondo esperas que diga todo lo que veo en ti, en realidad podría amanecer y yo seguiría aquí escribiendo hasta dañar la batería del celular, y hasta que la luna se harte y me mande a dormir, probablemente las estrellas también se le unirían a su jefa, sé que dirían algo así como que están cansadas de que las mire mientras pienso en ti, que ya te han enviado todos y cada uno de los mensajes que les he pedido que te hagan llegar hasta esa tierra helada a la que tienes como tu hogar.
 Se los he dicho pero ya esas son conversaciones entre nosotras, creo que puedo comentarte un poco, les he contado de todo lo que veo en ti, aunque en estos momentos muy probablemente se me pasen ciertas cosas; lo que destaca en ti, esa sonrisa de inocencia que muchas veces tratas de ocultar haciendo a un lado tu rostro cuando no puedes evitar sonreír, el rubor que aparece casi de inmediato dando una muestra de lo que tu alma es, esa timidez que denota la gracia y la sinceridad que hay en ti, más de una vez Sirius me ha dicho "eso ya lo dijiste" cuando me refiero a tu manera de pensar, a esa perspectiva de ver la vida que a la vez atrapa a mi mente, pues siempre he pensado que puedes huir de un rostro bonito, o de un cuerpo esculpido, pero de una mente, de una mente no escapas con facilidad, y yo, no quiero escapar. 
 La Luna por su parte, ella es más paciente, dentro de su bondad poco a poco cuando se va ocultando, me promete siempre recordarte que está presente para unirnos en una misma mirada, y cuando se llena por completo, es cuando me presume haberte dicho todo sin que te dieras cuenta, es un poco cruel porque se jacta de poder tener tu mirada, de poder ver tus secretos, de poder apreciar ese brillo en tus ojos cuando piensas en algo que te da felicidad, porque puedes estar segura que es otra de las bellezas que veo en ti, esos ojos que transmiten más de lo que puedes intentar capturar, ángel, siento decirte que tu belleza escapa de tus manos. Tu cabello despeinado, son esos rizos donde los rayos del sol logran entrar sin pedir permiso, realzando si es que es posible la manera en que te ves segundo a segundo, cada vez más auténtica.
  Lamentablemente hay algo que tu cámara no podrá tener, y aunque le sienta envidia por tener las posibilidad de conservarte en un instante, ella jamás va poder sentir lo cálida que es tu piel y lo sublime que es poder escucharte. Como dije en un principio, podría seguir escribiendo hasta el amanecer y paradójicamente tú eres la única que me puede detener.