lunes, 6 de abril de 2015

Entiende.

     No es que me caiga mal, es que no pasa por mi mente la idea de aceptar que te hagan daño y que lo permitas.
     No es que no te lo quiera decir, es que ya lo he dicho lo suficiente y ahora solo espero que me recuerdes cuando me necesites, porque aquí estaré.
     Escuchar su voz es como tenerle frente a frente y no poder gritarle todo lo que me he tragado por respeto a ti.
      No espero que me entiendas, incluso se que dirás "es que...." Sé que existen muchos "es que...." Y yo también los tengo por cada lágrima que vi, por cada sonrisa contada con los dedos de mis manos.
     Esperaré un cambio al igual que tú, y es una esperanza de verte feliz por amor propio.

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